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Revista Carreteras

Marzo 2012
Edición Nº 205
“60º Aniversario AAC”


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INDICE

• Próximos Eventos
• Nota de Tapa
• Grandes Obras de Nuestro País
• Cuestión de Prioridades
• Exposición del Ingeniero Fernando Lago de la CAC
• 59° Convención de la CAC
• Soluciones para la Optimización de la Infraestructura Vial
• Breves
• Inauguración de la Escultura en Recuerdo de las Víctimas de Tránsito
• La contaminación acústica, nuevo frente de la Comisión Europea
• La importancia de la consultoría en la inversión vial
• AEC señala la infraestructura como la clave...
• Comité Argentino de la PIARC-AIPCR
• Acto de Licitación: Ruta Nacional Nº 8 en la Provincia de Bs. As.
• Celebración de Fin de Año AAC
• XXIV Congreso Mundial de Carreteras
• Presentación del libro de Gestión  2008-2011

TRABAJOS TÉCNICOS

• Aspectos a considerar al momento de definir exigencias de rugosidad en calzadas pavimentadas
Autores: Marta Pagola y Oscar Giovanon

• Propiedades reológicas de asfaltos usados en mezclas asfálticas tibias
Autores: Francisco Morea, Rosana Marcozzi

• Reciclado de asfaltos modificados utilizados en mezclas asfálticas en caliente
Autores: Susana Cortizo, Marcela Balige, Alejandro Bisio, Diego Larsen

• Los Sistemas Wim (weigh in motion) como única alternativa válida para conocer el espectro real de cargas que solicita a los pavimentos
Autores: Jorge R. Tosticarelli, Andrés E. Pugliessi

• Prescripciones para realizar un suelocemento in situ con garantías de calidad
Autor: Jesús Díaz Minguela

• Evaluación de la distancia de visibilidad disponible en el proyecto de caminos rurales
Autores: Aníbal L. Altamira, Alberto B. Graffigna, Juan E. Marcet

DIVULGACIÓN

• Controles y tolerancias para bases de estabilizado recicladas
Especificaciones técnicas de la DVBA - Artículo publicado en el Periódico El Constructor


EDITORIAL
PROFUNDIZAR LA INVERSIÓN EN INFRAESTRUCTURA
por el Lic. Miguel Angel SALVIA

El 10 de Diciembre último asumió por un nuevo periodo de Gobierno  la Presidente Cristina Fernández de Kirchner, con un amplio respaldo  de la ciudadanía.  En su discurso de asunción en el Congreso Nacional, puso de manifiesto  las líneas de su Gobierno, que  se sintetizan en profundizar  lo desarrollado en los últimos años,  ordenando los aspectos  virtuosos de la gestión y corrigiendo aquellos que requieren un proceso de mejora de las políticas públicas.

Desde estas paginas  durante los últimos años hemos  reflejado la importancia  que  el desarrollo de la infraestructura del transporte y en especial, su centro de gravedad, la infraestructura vial, tiene para el desarrollo  de la economía del país y el bienestar de sus habitantes.

También  nos alegrábamos del cambio de concepción en la consideración de la inversión publica,  que de ser la variable inicial de los procesos de ajuste del pasado,  pasaba a ser un instrumento anticiclico y generador de mejoras en el empleo,  y en la lucha contra la pobreza, dado el carácter  reproductivo  que los proyectos de inversión publica deben tener.

Y aún frente a los procesos derivados de la crisis mundial de 2008-2009, nos preocupaba  volver a las  celebres forma de ajuste de la inversión pública.

Por ello celebramos cuando a esa crisis se le opuso una acción de desarrollo de un plan de obras públicas, que operara concretamente como contraciclica de las perspectivas mundiales que se planteaban. El mantenimiento de altos niveles de crecimiento del Producto Bruto a pesar de dicha crisis, demostró el efecto positivo  de esta política, frente  a los planteos de ajuste  que  algunos sectores reclamaban.

Argentina, que en  esta  década hizo un cambio trascendente en la materia, modifico sus criterios con respecto a la inversión en obra publica, considerándola  de un  gran efecto reproductivo, y por ende fue invirtiendo año tras año mayor cantidad de recursos,  planteó desde la llegada de los primeros efectos de la crisis, la necesidad de apalancar desde el Estado, la ejecución de obras  publicas  tendientes a mantener el empleo directo y el nivel de actividad de la economía. Este criterio hizo mantener en marcha  las obras.

Hoy, si bien hay aspectos derivados de esa crisis mundial que afectan al país, la respuesta debe estar encaminada en el mismo sentido que  el enfrentamiento al inicio de esta importante crisis mundial, es decir mayor infraestructura vial.

Somos conscientes que la actividad vial y de la construcción de la infraestructura del transporte no es una isla en el contexto económico nacional e internacional. Pero no debemos abandonar los criterios de inversión reproductiva de la inversión pública, olvidando definitivamente que los ajustes de presupuesto pasen por una reducción de estos niveles.

Hemos aprendido las consecuencias de la Discontinuidad del pasado, y por ende  es importante plantear al conjunto de la Sociedad, la necesidad de no afectar el proceso de inversión vial. Si analizamos la inversión durante las tres décadas pasadas vemos avances y retrocesos, serruchos en la graficación de la inversión,  con las consecuencias que en proyectos de más de un año, como son las obras viales y del transporte en general,  generan tales cambios.

Ese proceso de Discontinuidad, fue el generador de la falta de previsibilidad, que  afectó al Estado, a sus Empresas y a los trabajadores de las mismas.La discontinuidad de planes, propuestas y ejecuciones en el pasado, han impedido a todos los actores, desarrollar acciones  de inversión, capacitación, y planeamiento empresario, surgiendo como su contraimagen, la necesidad de generar una continuidad  en los planes  y procesos de generación de infraestructura pública.

También somos conscientes, de las consecuencias que para la comunidad tienen los  ajustes en las obras de infraestructura del transporte. Por una parte esta la demora en la ejecución de la obra ya iniciada, con el consiguiente perjuicio para toda la Sociedad. Pero ésta también se verá perjudicada con los incrementos de costos, que la  detención o reducción del ritmo   de una obra y su reinicio inevitablemente generará, haciendo aun más costoso el desarrollo de la infraestructura. Esto más allá de los daños a todo el sistema, generados por la discontinuidad de las obras.

Por ello entendemos que esta etapa de profundización de la política de inversión en infraestructura en general, y de infraestructura de transporte en particular, y la reafirmación de los criterios de inversión serán muy importante. Y lo será mucho más  si logramos,  como lo hicieron otros países, generar que esta política de inversión se convierta  en un plan general aceptado por todas las fuerzas sociales y políticas, de forma tal de no depender de cambios de criterios circunstanciales que no miden las consecuencias para el futuro.

Es que el mantenimiento de políticas de inversión pública, pero muy en especial en la infraestructura y operación del transporte han sido vitales en el desarrollo de los últimos años, y han permitido comenzar a revertir un proceso de escasa inversión, proyectos inconclusos y conservación olvidada.

En nuestro último número  remarcábamos  que para explicitar el proceso de inversión tal vez deberíamos preguntarnos, como se hubiera perjudicado el país si este incremento fenomenal de cargas se hubiera dado manteniendo las políticas restrictivas de inversión. Cuesta imaginarse la situación conflictiva y de sobrecostos en un contexto de fuerte crecimiento como el desarrollado en los últimos años.

La inversión en infraestructura del transporte, pero especialmente  en el sector carretero,  ha sido  central en la política de inversión y ello ha trasuntado en los niveles globales mas altos de las últimas cuatro décadas. Pero estamos en un proceso de inversión que luego del impulso inicial   debe plantearse la mejora efectiva del sistema de transporte, con inversiones sostenidas, con criterios de elección de proyectos con racionalidad y especialmente con una política de inversión creciente y previsible.

Si los costos de transportes son determinantes de la competitividad de nuestros productos,  será el momento, luego de haber resuelto parte de los problemas inconclusos que venían del pasado,  de encarar una planificación de todo el sistema apuntando hacia inversiones en el corto y el mediano plazo,  enfocando a mejoras en todos los modos del transporte y especialmente a la intermodalidad que permita  aprovechar las ventajas de cada modo, minimizar sus desventajas comparativas, y evitar los sobrecostos de la intermodalidad, tendiendo a rediseñar un nuevo sistema de transporte de nuestros productos.

Las mejoras en los medios ferroviario y fluvial, requieren una acción decidida, pero no solo implican alta inversión, sino que sus consecuencias en la operación del transporte, demoraran algunos años, por lo que la red de caminos  será sometida a nuevas exigencias hasta que esa mejora y la consecuente intermodalidad funcione adecuadamente.

La infraestrucra vial, no debemos olvidar,  es el centro de gravedad de todo el esquema de transporte  y se  ve hoy sometido a un conjunto de exigencias  de mejoramiento y líneas de acción hacia un sistema más moderno, seguro y ordenado.

Han sido abordados adecuadamente un conjunto de proyectos emblemáticos, demorados en el tiempo, y se han desarrollado y aun están en ejecución un conjunto importante de proyectos y obras, tanto en el ámbito nacional como en las redes provinciales.  El conjunto de obras iniciadas, deberían planearse para adecuar los recursos existentes a la terminación de las mismas, de manera  de evitar que la Sociedad pague los sobrecostos   planteados.

Ello nos permitirá liberar recursos presupuestarios para encarar un nuevo conjunto de obras necesarias para mantener el valor de capital de la red existente.

La finalización de las obras requiere asignar los recursos existentes a planes de obras cumplibles desde el punto de vista del desarrollo de los trabajos, pero también desde el punto de vista de la asignación de los recursos financieros para cada obra, evitando el encarecimiento de cada una de ellas.

Esta planificación y ejecución de corto plazo entre recursos y avance físico de las obras nos permitirá un horizonte más previsible para la administración y para las empresas constructoras de las mismas.

Será entonces el momento de encarar una nueva etapa de servicio al país del sector del transporte, vial, ferroviario y fluvial para preparar el lanzamiento de las obras necesarias  y así modificar el sistema  en el mediano plazo.

Desde el punto de vista vial, y por las razones comentadas, existen diferentes exigencias que no pueden demorarse y a las que hay que atender adecuadamente.

La primera de ellas  es el mantenimiento rutinario y periódico de las redes, que comenzó a encararse adecuadamente en estos años y que requiere esfuerzos permanentes,  para evitar la destrucción del capital existente.

En el ámbito nacional han operado adecuadamente los sistemas Crema, y estamos en la  etapa de finalización de muchos contratos, algunos con prorrogas , por lo que deberíamos resolver la forma de encarar una nueva generación de mantenimiento contratado de la totalidad de la red, utilizando estos sistema u otros, de forma tal que cada kilómetro de la red tenga un responsable objetivo sobre el estado del mantenimiento.

Con el mismo criterio, en los casi 10.000 kilómetros de red concesionada,  se habían previsto un conjunto de obras de repavimentación y ensanche, que permitían  recuperar el estado de algunos tramos de la red más transitada del país. Este aspecto de mantenimiento periódico,  correctamente planificado en las licitaciones, requiere la asignación de fondos y la ejecución de las obras, a fin de evitar un mayor deterioro en este importante activo.

Asimismo, en  el ámbito provincial no existen políticas uniformes de mantenimiento, por lo que sería necesario encarar una acción coordinada para mantener niveles razonables de transitabilidad en todo el sistema, dado que para los usuarios existe un único sistema de caminos, más allá de las jurisdicciones.

Estas acciones básicas de mantenimiento rutinario y de repavimentación, mejorarían el estado general de la red, y especialmente resolverían algunos cuellos de botella de mantenimiento en largos corredores en buen estado, con pequeños tramos que requieren una acción inmediata.

Algunas carencias de financiamiento podrían resolverse aplicando soluciones posibles dentro del esquema de concesión por peaje, mejorando la recaudación del mismo.

Pero existe también la necesidad de encarar  nuevos requerimientos de obras, que habrá que proyectar y planificar adecuadamente para no generar  cuellos de financiamiento en el corto plazo.

En diversas oportunidades nos hemos referido a la presión que el sistema  vial tiene frente al crecimiento del tránsito, especialmente de camiones, generado por el enorme crecimiento de la última década. Este incremento de tránsito, si bien es general,  tiene enorme importancia en  ciertos corredores de transporte y requiere especial atención en su planificación.

Se ha efectuado un enorme esfuerzo en autopistas y autovías, duplicando los kilómetros existentes, pero aun así hay situaciones puntuales que  atender. Sabemos que una acción de este tipo requiere un formidable esfuerzo de inversión,  entretanto se gestionan los recursos  para atender las mismas, sería importante avanzar con los proyectos ejecutivos de estas eventuales duplicaciones, para reducir tiempo y sobretodo tener certezas sobre los costos inherentes a los mismos. Aquí debemos utilizar la inteligencia al servicio de los proyectos, de manera  tal de tratar de utilizar las zonas de camino existentes, con diseños  seguros, y reducir al mínimo las variantes  que implican expropiaciones, trámites largos y costos crecientes para cada uno de los proyectos. Los requerimientos de los usuarios seguramente serán los de desarrollar grandes autopistas, aun donde el tránsito no lo justifica, pero debemos desarrollar  soluciones simples, seguras y razonables en términos económicos.

No menos importante es estudiar otras soluciones técnicas que vayan resolviendo los problemas de capacidad de los caminos, ya sea terceras trochas, canalizaciones, etc, todo adecuado al nivel de servicio existente y previsto en el mediano plazo.

Seguramente todas las instituciones y profesionales del sector estarán dispuestos a colaborar en  este nuevo diseño dinámico de la Vialidad Argentina,  que tome en cuenta soluciones posibles a los problemas existentes y los vaya planificando y encontrando recursos para los mismos.

Nuestra Asociación Argentina de Carreteras, esta próxima a cumplir  60 años de vida, y en este largo periodo hemos abogado por el desarrollo de un sistema que le sirva a la Nación y a sus habitantes, fomentando la incorporación de las experiencias locales e internacionales, en un campo en el cual  todos los países de mundo se han visto presionados a la mejora de sus sistemas de transporte, y en general hacia su sistema vial.

Por ello seguiremos colaborando y ofreciendo ideas y experiencias para mejorar aun más  nuestro sistema vial, sobre el que en  estos últimos años hemos visto avances formidables, pero que enfrenta  hoy nuevos desafíos.

Hemos aprendido del compartir experiencias,  de buscar soluciones a los problemas y de encarar los mismos, aun conociendo las dificultades y complicaciones  que muchas veces nuestro país ha tenido.

Por esa razón estamos comprometidos en el apoyo a todas las políticas que impliquen mejorar  el transporte en Argentina, en el sector vial y en los demás modos de transporte , y este 60º Aniversario de vida nos encontrara en esta misma línea de acción.

En esta edición de nuestra Revista se reflejan las diversas actividades que desarrolla o participa la Asociacion, entre ellas la 59º Convención de la CAC. De este evento se publica un resumen de la presentación del Ing. Fernando Lago. Asimismo integran este número, artículos con la opinión de profesionales que procuran despertar el interés y debate de los lectores sobre distintos aspectos del quehacer vial.

La habitual Sesión Técnica contiene trabajos de investigación y otros de divulgación, que siempre consideramos de utilidad para el sector. Hemos asumido las funciones del Comité Argentino de la Asociación Mundial de la Ruta y haremos un esfuerzo junto con la Dirección Nacional de Vialidad, para generar un canal de desarrollo tecnológico y  de experiencias en aquel ámbito de para compartirlo con  la comunidad  del transporte de la Argentina.

Con este marco de referencia,  estamos organizando el XVI Congreso Argentino de Vialidad y Tránsito, que se realizará en la Ciudad de Córdoba, entre el 22 y el  26 de octubre retornando a la misma después de 78 años.

El Congreso, que nació en 1922, tuvo en 1937 a Córdoba como sede del III Congreso Nacional de Vialidad (así se llamó hasta 1940) pero,  con una característica muy particular, ya que en esa década nacía la vialidad organizada. Por lo tanto, el Congreso no sólo fue la sede de las discusiones tecnológicas, sino que el presidente de la Nación, inauguró junto con el Congreso Nacional de Vialidad, la puesta en servicio de la ruta pavimentada entre Buenos Aires y Córdoba.

La Asociación Argentina de Carreteras premió como obra de la década a la autopista Buenos Aires-Córdoba retomando el espíritu de aquella primera integración con este  más moderno y eficiente sistema, para que sirva como un nuevo hito de la Vialidad Argentina frente a sus nuevos desafíos.

Esa similitud de situaciones de infraestructura y los problemas y desafíos que todas las provincias y los países de la región tienen, nos llevó a plantearnos el XVI Congreso en la ciudad de Córdoba, sede con lo cual estamos trabajando muy activamente con las autoridades provinciales y con las fuerzas económicas y productivas de la provincia.

Córdoba promete ser un lugar ideal para lograr una alta asistencia al Congreso, dada su ubicación mediterránea, el hub de transporte y sus atractivos generales. Su posición facilitará sin duda la participación de numerosos profesionales y técnicos de todas las provincias argentinas y del exterior. 

Tal como ha ocurrido en anteriores reuniones, la organización y  el éxito del Congreso será compartido por todo el sector ., que como en otras oportunidades  seguramente contará con la colaboración de un conjunto de Instituciones y Empresas Privadas, que participarán  pensando en un país dispuesto a enfrentar los desafíos planteados, más que en su propio interés sectorial. Esperamos la participación de todos nuestros lectores.

Seguramente el XVI Congreso de Vialidad y Tránsito no solo será un hito de encuentros, experiencias y desarrollo tecnológico, sino también nos  ayudara a enfrentar los desafíos del transporte, con inversión, e iniciativa y  volverá a  demostrar que esta incólume ese espíritu nacional que permitió crear las redes  viales, los sistemas de transporte  sobre la mismas, y un esquema  que hay que mejorar a partir de avanzar con inversiones  que nos permitan aprovechar nuestras ventajas competitivas para el bien de nuestra Nación.

 

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